La limpieza de cristales puede representar perfectamente la calidad de la misma, en concreto la de cristales transparentes, en los que cualquier rastro de suciedad, o marca de la propia limpieza, se nota.

Un cristal transparente limpio debe ser inexistente a la vista, por lo que la “prueba del algodón” en este caso es simplemente visual.

En el caso de cristales translúcidos, espejos, etc., la limpieza debe hacerse con el mismo criterio para que no exista rastro de suciedad o marcas.

Una buena limpieza de cristales debe garantizar esa transparencia y también debe incluir la limpieza del soporte en el que el cristal va montado. Y en el caso de ventanas o puertas correderas también los raíles.

Si la limpieza es de calidad, el mantenimiento será una labor más rápida con los mismos resultados.

Si la frecuencia no es la adecuada, el cristal acumulará suciedad, más difícil de limpiar.

El profesional de limpieza de cristales debe ser un especialista. No todo el mundo sabe hacerlo correctamente para garantizar un resultado impecable, que requiere de esa experiencia y especialización

En Nexter contamos con profesionales especialistas que trabajan cada día para garantizar una limpieza de calidad.

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