Terminó el verano y la temporada de piscina.

Si queremos mantener el agua en perfectas condiciones para la temporada siguiente, no debemos olvidarnos de la piscina durante los meses que restan hasta la próxima apertura.

El agua de la piscina es un ente vivo que evolucionará a la intemperie, con proliferación de algas y microorganismos, estropeándose. El coste de recuperarla la temporada siguiente, o en el peor caso, sustituirla, es muy grande. En este último caso es además antiecológico.

Para cuidar el agua en el periodo no estival, uno de los aspectos que debemos tener en cuenta es la incidencia de rayos UV en la superficie, que favorece la proliferación de algas y microorganismos. Para evitar esto, lo más recomendable es la instalación de un cobertor opaco.

El cobertor es una lona con tensores de goma que se fijan a unos anclajes instalados en la corona de la piscina. Estos anclajes metálicos disponen de un tornillo escamoteable de cabeza redonda donde se fijan las gomas del cobertor.

¿Qué más logramos con el cobertor? Mantener la temperatura del agua evitando la congelación de la línea de flotación y los posibles daños en la cenefa de gresite, grietas en las paredes del vaso, etc.

 

 

Todos hemos visto los típicos bidones y botellas en la superficie del agua fuera de la temporada. Un fallo típico es lanzar los bidones vacíos, ya que cuando se produce la congelación de la superficie en invierno, el bidón vacío se queda por encima del hielo. Si se utiliza este método, el bidón debe llenarse por la mitad para que flote medio sumergido y absorba la dilatación producida por la congelación.

Este método sólo previene las roturas en el vaso, no sirve para mantener el agua libre de algas y microorganismos. Un cobertor es la mejor solución para prevenir ambas cosas.

Pero no es suficiente con tapar la piscina. Hay que tratar el agua con un producto invernador. Se deja una boya flotando con el producto en su interior, que se libera poco a poco. Dependiendo del tamaño de la piscina se colocará una o más boyas. La duración de este tratamiento es de tres meses, por lo que en el mes de enero será necesario reponer el producto.

Otro trabajo imprescindible es la revisión del equipo de depuración. Es necesario encender la bomba al menos dos veces para evitar que se agarrote, teniendo que llamar al técnico para desbloquearla. En los meses de abril y mayo es conveniente conectar el equipo algunos días durante 1 hora, así como la colocación de 1 pastilla de hipoclorito en los skimmer.

La recuperación del agua estropeada supone una inversión en horas de depuración y producto, al ser necesario realizar una cloración de choque inicial, una dosis de choque de algicida, la regulación del PH y la dosificación de producto floculante para eliminar la posible turbidez del agua y recuperar su cristalinidad, así como la revisión y puesta a punto del equipo de depuración.

Si protegemos nuestra piscina y realizamos un correcto mantenimiento invernal, cuando llegue la siguiente temporada y retiremos el cobertor, el agua y la instalación estarán en perfectas condiciones para el baño.

En Nexter somos especialistas en mantenimiento y puesta a punto de piscinas, así como del cuidado fuera de la temporada de baño.

Instalamos los cobertores, realizamos mantenimiento de los que ya tenga el cliente, enviándolos a fábrica para repararlos o sustituirlos, haciendo coincidir las gomas con la disposición de los taladros hechos en la corona de la piscina.

Se realizan en todos los tamaños y formas. Si la piscina tiene formas especiales realizamos una plantilla para su fabricación.
Confía en nuestro equipo de especialistas en piscinas.

Confía en nuestra experiencia y preocúpate sólo de bañarte la próxima temporada, con la tranquilidad de que cuidaremos de tu piscina todo el año, también fuera de la época de baño.

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